¡Me han tangado! Términos jóvenes que desaparecen en la nueva edición del DRAE

Posted by on dic 2, 2014 in Léxico | 0 comments

Mucho se ha hablado en las últimas semanas sobre los nuevos términos admitidos por la RAE en la 23ª edición del Diccionario de la Lengua Española (DEL, popularmente conocido como DRAE).

Chiste Forges

 

Pero se ha comentado mucho menos el hecho de que también hay palabras que “dejan de existir”. Bueno, eso no es posible, pero sí que desaparezcan del Diccionario. Porque no solo de nuevos términos vive el DRAE. También necesita hacer limpieza de vez en cuando, y deshacerse de algunas palabras. Los motivos son variopintos: escaso uso, sustitución por sinónimos más populares, adopción de una ortografía diferente…

De las 172 entradas que la RAE ha eliminado en la nueva edición de su Diccionario (entre las que se encuentran batiborrillo, tránsfugo, mamparar o estovaína), siete nos llaman especialmente la atención. El motivo es que salen del DRAE solo 22 años después de haber sido admitidas en él. Entraron como nuevos términos en 1992 (21ª edición).  Son las siguientes:

De todas ellas, quizá la que más llame nuestra atención es el adjetivo «tangado», sinónimo de «engañado». Tiene guasa que precisamente ahora, con la cantidad de casos de corrupción que conocemos cada día, la RAE haya decidido quitarse de encima este término. Bien es cierto que el verbo tangar se mantiene, así que su participio se podrá seguir usando a modo de adjetivo. Es un consuelo.

Un acejero o hacejero (una palabra que se puede escribir tanto con hache como sin ella, es decir, el sueño de los que están peleados con la ortografía) es una persona que furtivamente arranca leña con las manos, sin ayudarse de ningún otro instrumento. ¡Pero cómo va a desaparecer esta maravilla de la naturaleza! ¿En serio no quedan acejeros por el mundo? Nos hemos vuelto unos blandengues.

Telecinematógrafo es lo que comúnmente se conoce como «monitor». Suena un poco a gramófono, a término propio de nuestras abuelas. Lo extraño es que entrase en el DRAE ¡¡¡¡nada menos que en 1992!!!! Está claro que los Académicos son de reacción lenta. Si tenemos en cuenta que acaban de ser incluidos en la nueva edición del Diccionario términos como «intercultural», «diu» o incluso «sevillanas» (en el sentido de este baile típico de Sevilla), nos explicamos muchas cosas.

Memoriógrafo puede sonar parecida a la palabra anterior, pero el término designa a la persona que se dedica a escribir las memorias de alguien. Es una modalidad de biógrafo (término que se sigue utilizando y goza de buena salud). La palabra memoriógrafo es muy bella y nos entristece que se elimine.

En cuanto a aberzale, es el típico caso de término que se intenta españolizar, pero la estrategia no funciona y acaba cayendo en saco roto. Medios de comunicación, políticos e incluso la gente de la calle siguen incluyendo la “t” cuando hablan de este movimiento político y social vasco y de sus seguidores.

Otra palabra de este tipo es “copeca”, la moneda rusa equivalente a la centésima parte de un rublo. Claro, tú te vas a Rusia y le hablas a un lugareño de una copeca y te mira como si te hubieras bebido todas sus reservas de vodka. ¿Por qué ese empeño en cambiar la grafía de palabras que, escritas en su forma original, son perfectamente pronunciables? En fin, otro día hablaremos de otras españolizaciones célebres…

La pregunta que nos hacemos es: ¿la RAE nos ha tangado más con lo que ha incluido en su Diccionario, con lo que ha eliminado, o con lo que ha dejado fuera?

Fuente: Blog DIRAE

 

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